La superación es el motor que moviliza a un deportista, y su preparación siempre tiene como objetivo lograr el pico de su rendimiento en un momento determinado. Esta frase bien resume el momento que vive la selección de Paraguay que se alista para disputar la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009.
Los dirigidos por el argentino Adrián Coria sorprendieron a algunos propios y a varios extraños al consagrarse subcampeones continentales en febrero de este año. El mismo entrenador, en diálogo exclusivo con FIFA.com, explica los motivos. "Nosotros tuvimos que ir a buscar a los chicos a las divisiones inferiores porque no jugaban en Primera División. Entonces, llegamos a Venezuela casi sin saber cuál podría ser su respuesta en una competencia así. Sin embargo, las cosas salieron bien y se logró no sólo la clasificación para Egipto, sino un muy merecido subcampeonato".
Sin embargo, el Sudamericano cambió el panorama de su equipo, afirma Coria. "Se dio un fenómeno muy especial porque varios jugadores, después del torneo, emigraron a Europa, Argentina o México. Ese roce que han adquirido en estos seis meses puede ser clave en el Mundial siempre que sepamos capitalizarlo para la selección. Si mejoramos el nivel que logramos en Venezuela, estamos para cosas importantes".
Buscando el equilibrio
¿Cuál es el primer paso para mejorar? "Encontrar equilibrio", resume Coria. Luego amplía el concepto: "Paraguay fue un equipo con gran poder de gol, pero esa virtud también nos generó un problema, porque nos costó la recuperación. Además, como cada vez hay más selecciones con muy buenas individualidades, apostamos a la presión para ser distintos, a ser un equipo incómodo sin perder el balance. La clave son los volantes extremos, que tienen la obligación de ir pero también de volver, de estar ‘cortitos' con las otras líneas".
Otro aspecto a corregir, asegura el entrenador, son las jugadas a balón parado. "Ahí hubo problemas tanto de maduración como de concentración, pero una vez que estemos todos juntos vamos a poder trabajarlos. Ser sparrings de la selección mayor en la fecha de eliminatorias que se aproxima será de gran ayuda", aclara quien es entrenador de la sub-20 desde 2007.
En el camino de la anfitriona
La Albirroja quedó encuadrada en el Grupo A y debutará con Italia. "El primer partido nunca es fácil, y si ese día no estamos bien, podemos pagarlo caro. Es un equipo bien europeo, por lo que rara vez pierden el orden. Entonces, para poder ganarles deberemos cuanto menos ser igual o más ordenados de ellos", analiza Coria.
En su segundo compromiso, Paraguay se medirá con Egipto, la dueña de casa. "Son corajudos, físicamente fuertes y tienen buen juego aéreo, aunque no son muy técnicos. Al ser anfitriones entrarán a jugar otras cosas además de lo futbolístico, ya que conocen bien la cancha, el lugar, el clima... Detalles que pueden hacer la diferencia. Pero si queremos hacer un buen papel, tenemos que ganarles a todos".
Su último rival en la zona será Trinidad y Tobago. "Los enfrentamos en un hexagonal en Venezuela y le ganamos 4-1. Ese día me pareció que tenía un fútbol chato, pero días más tarde jugaron contra Brasil y fueron un equipo completamente distinto, demostraron una gran técnica y le crearon muchísimas situaciones de gol".
El análisis pormenorizado de cada oponente no debería extrañar, ya que Coria admite que siempre plantea "el esquema propio de acuerdo a rival, pero sin arriesgar ni poner en práctica algo que nunca hicimos o a lo que no estamos acostumbrados".
Trabajar y soñar
A la hora de hablar de objetivos, el entrenador reconoce que "no pasar la fase de grupos sería una ingrata sorpresa". Sin embargo, tampoco le cuelga el cartel de candidato a sus dirigidos. "Siempre tuvimos la postura de trabajar mucho para llegar a un lugar importante. De cara al Mundial estamos trabajando bien, y si ese lugar importante es la cúspide, ¡bienvenido sea!", exclama con una sonrisa.
La ilusión, claro está, no se la quita nadie. Al mencionársele la palabra "campeón", Coria concluye con una confesión: "Yo soy un hombre de fijarme metas y de soñar siempre. Nunca dejé de hacerlo y menos ahora, porque ganar un Mundial sería coronar el sueño de mi profesión".
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